De Frente a La Depresión


De Frente a La Depresión
chica triste sentada junto a la ventana

“No puedo con la depresión”, es una frase que podemos escuchar tanto del que padece la condición como de los que están a su alrededor.  Hoy le escribo a ambos porque las herramientas para combatirla son necesarias y pertinentes.  El diccionario de la Real Academia Española la define como: “Acción y efecto de deprimir o deprimirse. Síndrome caracterizado por una tristeza profunda y por la inhibición de las funciones psíquicas, a veces con trastornos neurovegetativos”.

Primero, tengo que decirte que nadie está exento de pasar por una etapa de depresión.  Personas de cualquier nacionalidad, clase social, nivel de educación y religión pueden experimentarla por distintas razones.  El psiquiatra, doctor, José Omar González (2011) indicó, en la conferencia: “La bipolaridad y la depresión, asesinos del cerebro”, que los factores pueden ser: “biológicos o bioquímicos”.  De acuerdo con González, algunas de las causas son:

Estresores de eventos en la vida
Personalidad individual y soporte social
Influencias ambientales
Vulnerabilidad genética
La condición puede desarrollarse tanto en hombres como en mujeres de todas las edades, aún desde los infantes.  Pero, me pareció muy interesante un estudio que realizó el doctor James Dobson (1999) en el que salieron a la luz algunas de las causas que pueden causar depresión en la mujer.  Estos hallazgos son discutidos en el libro Lo que las esposas desean que los maridos sepan sobre las mujeres.

No voy a entrar en detalles, pero sí quiero compartir las diez respuestas.  He aquí la lista:

Ausencia de romanticismo en el matrimonio
Conflictos con parientes cercanos
Subestimación propia
Problemas con los niños
Dificultades económicas
Soledad, incomunicación y aburrimiento
Problemas sexuales en el matrimonio
Molestias menstruales y de tipo psicológico
Fatiga y vida apresurada
Envejecimiento
Una tristeza profunda y prolongada ahoga la vida de muchas mujeres a nivel mundial, ciertamente los hombres también la pueden experimentar, pero es necesario conocer la raíz del problema.

Además, es indispensable la intervención a tiempo.  Si no se trata como corresponde se puede convertir en un ciclo del que se hace difícil salir.  Expertos aseguran que la depresión no tratada puede repercutir en la salud mental y física del que la padece.

Algunos síntomas…

Quizás ya lo has leído y escuchado muchas veces, pero no está de más recordarte algunos de los síntomas.  El doctor Hugo Serrano (2009) plantea que los signos de la persona deprimida son:

Desequilibrio del sueño: insomnio o hipersomnio
Falta de apetito
Aumento o pérdida repentina de peso
Cambios en el interés sexual
Cambios repentinos y falta de interés en la apariencia
Por su parte el doctor González (2011), también autor del libro Asesinos del Cerebro, estableció que una persona con depresión va a experimentar por lo menos cinco de los siguientes síntomas:

Estado de ánimo deprimido
Pérdida de interés o de la capacidad de placer
Pérdida importante de peso sin hacer régimen o aumento de peso; o pérdida o aumento de apetito
Insomnio o hipersomnia
Agitación o enlentecimiento psicomotor
Fatiga o pérdida de energía
Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivo o inapropiados
Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión
Pensamientos recurrentes de muerte, ideación suicida recurrente sin un plan específico, o tentativa de suicidio, o un plan específico para suicidarse.
Quienes sufren…

La impotencia y la frustración puede apoderarse tanto del que padece la depresión como de los que están cercanos (familiares o amigos).  Es importante saber qué el estado de ánimo de los demás puede influenciar en el nuestro.  La autora Joyce Meyer (2001) precisa que “las amistades que escogemos son importantes porque podemos empezar a parecernos a ellos”. Ciertamente, podemos decir que esta premisa también aplica a los familiares.  Meyer señala que los que comparten o conviven con el individuo, que tiene depresión, deben cuidarse o de lo contrario “se encontrarán comenzando a sentir del mismo modo que la persona deprimida”.

Por lo tanto, los familiares y amigos de las personas con depresión deben cuidar su salud emocional.   Pueden recibir ayuda de grupos de apoyo, profesionales de la conducta y claro, la guía espiritual para sobrellevar el proceso. La lectura sobre el tema ayuda, pero debe ser complementaria.  Hay que establecer un plan de apoyo al paciente, pero también de prevención para los que le rodean.

Definitivamente, hay que hacer frente a la depresión, primeramente, reconociendo que todos podemos experimentarla.  Además, hay que identificar las causas y las etapas que son parte del ciclo.  Meyer (2001) explica que: “la depresión es el resultado de buscar lo que no tenemos y lo que no podemos hacer”.  La autora dice que algunas de las fases son:  la decepción (causada a su vez por expectativas no cumplidas), el desaliento, el abatimiento y la desesperación.

La buena noticia es que puedes prevenir la depresión llevando una vida balanceada y cuidando tu espíritu, alma y cuerpo. Si por situaciones inesperadas o desbalances químicos llegas a experimentarla tú o un familiar o amigo, hay herramientas y soluciones que se pueden utilizar.  Lo importante es buscarlas e intentarlo todas las veces que sean necesarias.

Tú puedes decidir cambiar tu destino.  Tienes esperanza. Hay un mundo de posibilidades y alternativas para ti y para los tuyos. Finalmente, te pregunto, ¿qué te impide enfrentar la depresión?

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